Cuentos de Katurian


Texto recomendado de Martin McDonagh, del libro El hombre almohada

En un cruce de caminos, un hombre despierta en una jaula de hierro donde lo han encerrado hasta que muera de hambre. Sabe que era culpable de un delito por el cual lo encerraron, aunque no recuerda cuál. Frente a su jaula hay otras dos. Dentro de la primera se encuentra un esqueleto y un cartel colgado que dice “violador”. En la segunda hay otro cartel con la palabra “asesino” y un viejo moribundo dentro. Nuestro hombre no puede leer el letrero de su propia jaula, así que pide al viejo moribundo que se lo lea, para conocer su delito. El viejo mira el cartel, mira al hombre y a continuación le escupe a la cara asqueado. Sigue leyendo

Anuncios

Instrucciones para extranjeros para tomar mate


Aclaraciones preliminares

Elementos

Es fundamental tener un recipiente donde calentar el agua, en Argentina usamos lo que se llama pava, que en el resto del mundo se usa para calentar el agua del té o el café, pero sirve cualquier recipiente apto para calentar líquidos. Luego el agua se debe colocar en un TERMO que sirve para mantener el agua caliente. Si no lo tiene puede dejar el agua en donde la calentó. Donde se consume el mate se llama MATE, sí, el recipiente y la bebida tienen el mismo nombre.

Sigue leyendo

Despedida


Cuando se retira un gran jugador, la fecha queda grabada en Wikipedia. El partido se programa con meses de anticipación, van figuras internacionales, las grandes marcas se pelean por ser sponsors, la tribuna se tiñe con los colores del club donde el ídolo se destacó. Generalmente entran algunos minutos los hijos del jugador, para ponerle un toque emotivo al encuentro y si no hizo ningún gol, faltando unos minutos el árbitro cobra un penal para que la gente pueda cantar un gol de su ídolo y el hombre recibe abrazos y palmadas de propios y extraños.

Sigue leyendo

La oveja negra


Un cuento recomendado de Italo Calvino

 

Había un pueblo donde todos eran ladrones.

A la noche cada habitante salía con la ganzúa y la linterna, e iba a desvalijar la casa de un vecino. Volvía al alba y encontraba su casa desvalijada.

Y así todos vivían en amistad y sin lastimarse, ya que uno robaba al otro, y este a otro hasta que llegaba a un último que robaba al primero. El comercio en aquel pueblo se practicaba solo bajo la forma de estafa por parte de quien vendía y por parte de quien compraba. El gobierno era una asociación para delinquir para perjuicio de sus súbditos, y los súbditos por su parte se ocupaban solo en engañar al gobierno. Así la vida se deslizaba sin dificultades y no había ni ricos ni pobres. Sigue leyendo

El hotel de 4 dólares


Hay partes de un viaje que no salen como uno las planea. A veces porque la planeaste mal y a veces porque un hijo de puta se caga en tu plan.
Por el primer motivo nos pasó muchas veces, pero por el segundo nos pasó por primera vez en Cuenca. Era nuestro primer destino ecuatoriano y llegamos a dedo después de muchas horas de viaje en un camión lentísimo. No nos preocupaba demasiado la hora porque un anfitrión de Couchsurfing nos había aceptado y le habíamos avisado que como íbamos a dedo, podíamos llegar de noche. Preguntando varias veces llegamos a su puerta, la cual golpeamos repetidas veces sin respuesta. Con positivismo barato suponíamos que podía haber salido y ya volvería. Mientras esperábamos pasó una vieja y nos dijo que tuviéramos cuidado porque el barrio era peligroso. Era la enésima vez que recibíamos tal advertencia durante el viaje, así que la ignoramos. A los tres minutos pasa un señor y nos pregunta que hacíamos ahí, y acto seguido, vino la advertencia una vez más. Dos seguidas en un país al que acabás de entrar por primera vez, ya te cambia la percepción sobre el aviso. Pocas caras pasaban por allí y la que no nos aseguraba que nos robarían, nos hacían pensar que venían a robarnos.

Sigue leyendo

Aislado


Intentaba mantener siempre prendido el fuego, pero no era fácil lograrlo en una isla con tanta humedad, así que se insultó cuando vio a lo lejos un barco que avanzaba desde el horizonte.

Corrió con algunos troncos bajo el brazo, los apiló lo mejor que pudo y comenzó a intentar prender fuego. Frotaba dos palitos sobre un colchón de hojarasca seca. Levantaba la cabeza y veía que el barco se iba haciendo cada vez más grande. Seguía intentando, pero no era una tarea sencilla, se maldecía y continuaba frotando. Aquella nave que veía era la séptima u octava que veía en la enorme cantidad de años que llevaba en aquella isla. Por eso estaba desesperado, no podía dejar pasar esta oportunidad. Y ni siquiera sabía si lo verían aunque lograra encender las llamas, de hecho ninguno de los barcos que vio había respondido a sus señales ni a sus pedidos de ayuda.

Sigue leyendo

El banquete


Cuento recomendado, del autor peruano Julio Ramón Ribeyro

Con dos meses de anticipación, don Fernando Pasamano había preparado los pormenores de este magno suceso. En primer término, su residencia hubo de sufrir una transformación general. Como se trataba de un caserón antiguo, fue necesario echar abajo algunos muros, agrandar las ventanas, cambiar la madera de los pisos y pintar de nuevo todas las paredes. Sigue leyendo

Noticias


Cada vez que me preparo para contárselo a alguien, la noche previa a dar la noticia me cuesta dormir. Ahora es su turno, al que jamás hubiera querido tener que contarle esto. Tal vez por eso lo dejé para el final. O tal vez para respetar una jerarquía. Primero a sus abuelos, después a su tía, un par de amigas mías y ahora él. Y a nadie más pienso decírselo, ni publicar nada en Facebook ni nada que sirva para dar lástima. Eso ya lo pasé y no me interesa repetirlo. Sigue leyendo

Mitos y leyendas de El Chino


Cuando éramos chicos se instaló a un par de cuadras de mi casa el primer supermercado chino. Fue toda una novedad, la mayoría de los niños del barrio jamás habíamos visto un asiático. Por supuesto que cuando nos juntábamos a jugar y salía el tema de los chinos, hacíamos las típicas burlas y hablábamos con extraños ruidos como imitando su idioma, tan intricado como el peor de los laberintos; el primero en estirarse los ojos siempre era Miguel. Mi papá, un conocido empleado bancario, nos retaba cuando nos escuchaba. Él no se burlaba, pero los insultaba de lo lindo. Sigue leyendo

Recuerdos


Le era muy difícil dormir. Dormir es distraerse del mundo; Funes, de espaldas en el catre, en la sombra, se figuraba cada grieta y cada moldura de las casas precisas que lo rodeaban. (Repito que el menos importante de sus recuerdos era más minucioso y más vivo que nuestra percepción de un goce físico o de un tormento físico.)
Funes el memorioso (J. L.Borges, 1942)

Existen solo 60 casos registrados de personas con hipertimesia en el mundo, tal vez Irineo Funes también la sufría, aunque Borges no escuchó jamás hablar de esa condición que los médicos registraron en el año 2000.
Así como el mítico personaje comenzó a tener aquella increíble memoria a partir del día que se cayó de su caballo, Inés sintió que cada color, cada forma, cada cambio en la temperatura, cada hoja de cada árbol que veía y cada silbido de cada pájaro que atravesaba volando en su vida, comenzaba a grabarse en su memoria el día que el barco de su padre fue declarado desaparecido. El pescador conocía el mar a la perfección, pero la tormenta inesperada lo encontró en lejos de la costa y nadie cree que haya podido llegar a salvo a tierra firme. Sigue leyendo