La Independencia


 

La independencia definitiva de los padres se vive cuando uno siente que es autosuficiente económicamente. Por ejemplo, cuando podés gastar todo lo que querés en alcohol sin pensar que tus padres te retarían por malgastarlo de esa forma, porque ya es tu plata y no te pueden decir nada. Seguís siendo un irresponsable, pero sos autosuficiente.

 

Antes que esa independencia, hay otras. Por ejemplo, la segunda independencia llega cuando te vas de la casa de tus padres. Para los que somos de ciudades chicas este hecho llega en la mayoría de los casos cuando nos vamos a estudiar a otro lado. Sigue leyendo

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Un viejo


De repente somos un viejo. Con sus ojos miramos unas manos arrugadas.

Vemos nuestras huellas, las huellas del tiempo, los surcos que la vida nos dejó. Contamos pecas y acariciamos cayos.

Vemos un par de zapatos gastados pero limpios. Levantamos la cabeza y allá vemos dos niños jugando en una calesita. Su madre los observa, cada tanto nos mira y nos sonríe.

Volvemos a observar la mano, detectamos el anillo, lo hacemos girar en el dedo y recordamos. Sabemos que a pesar de todo tuvimos una buena vida. Y sonreímos.

Breve eternidad


Le dijeron que del otro lado del bosque estaba el secreto de la eternidad. Ya tenía algunos elementos para alcanzar la felicidad, pero lo único que le importaba era la trascendencia.

Emprendió la travesía. En el espeso follaje cruzó monstruos dispuestos a devorárselo y hombres que se habían perdido buscando vivir por siempre.

Durante el camino se despojó de la dignidad, y los atisbos de cordura que le quedaban lo hicieron creer que había logrado convertirse en inmortal. La suya fue una eternidad que duró apenas días, hasta que la espesura se lo trago para siempre.

Apuesta perdida


A sus treinta años Ferrer trabajaba de cheff y en el ring tenía un récord de catorce ganadas y ocho perdidas. Y tuvo su gran oferta. Si perdía en el cuarto round, un gran apostador le daría diez mil dólares.

En la segunda vuelta tiró un cross liviano y lento para disimular su falta de interés en la victoria, pero su rival dio un paso al frente en lugar de retroceder y el impacto en la mandíbula fue fatal.

Recordó la amenaza que habían acompañado cuando aceptó la propuesta. Sin los dedos tampoco podría trabajar como cheff.

 

Te digo más


Extraordinario cuento del Negro Fontanarrosa

Usted no me lo va a creer


Creo que pocos merecen que se les dedique este cuento.

En su cumpleaños, va dedicado al Diego.

El arquero del 1-10


Cuando pensamos en el mundial de España 82, los argentinos recordamos que el país estaba viviendo la guerra de Las Malvinas y que el equipo decepcionó quedando eliminado más rápido que lo que cualquier especialista hubiera vaticinado para el último campeón, que llegaba reforzado con el mejor jugador del mundo.Guevara mora

Pero hubo otra selección que se cruzó en el destino de la Argentina y que también vivía una guerra, mucha más sangrienta y que también defraudó a sus hinchas. La guerra civil en El Salvador empezó en 1980, y venía cultivándose desde hacía muchos años de la mano de la guerra fría. En un país que tenía cuatro millones y medio de habitantes murieron en 12 años setenta y cinco mil personas. Miles de familias emigraron y otras tantas quedaron mutiladas para siempre. Sigue leyendo

Homenaje a Sarmiento


Un cuento de Fontanarrosa que viene bien escuchar hoy.

Explicación del mundo de los años 2000, para un niño de los años 3000


No sé qué palabras y qué lenguajes conocerán en tus días, así que trataré de ser lo más claro y paciente posible para explicar todo. De todas formas, espero que tengan una biblioteca abundante. Espero que puedas entender nuestros días, para que comprendas cómo llegaron ustedes a vivir como están viviendo. Sigue leyendo

Un granadero


Un granadero, Un cuento de Manuel Mujica Láinez

1850Mujica Lainez

El indio Tamay alquila en la Recova un cuarto pequeñito. En él vende, hace muchos años, estampas, escapularios, ropa hecha y, algunos días, empanadas y tortas. Desde la mañana, cuando la estación lo permite, se sienta bajo las arcadas aguardando a los compradores y aventándose con una hoja de palmera.

En invierno, el indio no se aparta del brasero sobre el cual se calienta la pava del mate. Al anochecer regresa sin apurarse a su rancho del barrio de la Concepción. Arrastra la pierna lisiada; a un costado de la chaqueta, la manga izquierda, vacía, hace ademanes absurdos. Perdió el brazo en la rendición del Callao, en 1821; Sigue leyendo