Los jóvenes de hoy en día


Queridos reyes magos:

Viendo la baja correlación que existe entre regalos pedidos en años anteriores por quien suscribe esta misiva y aquellos que me fueron entregados por sus majestades, quiero contarles que este año he estado leyendo sobre sistemas de gobierno modernos y antiguos, y a su vez, me he documentado con biografías de grandes magos.

Primero que nada quiero comentarles que en Internet no encontré ni cuáles eran vuestros reinos, ni los nombres de vuestras reinas ni de vuestros príncipes, por lo tanto tengo la insipiente sospecha, y he comenzado a desarrollar la hipótesis, que ustedes nos son más que unos usurpadores de títulos, un delito penado por la ley, por el que podrían ir hasta un año a la cárcel, algo bastante poco recomendable por estas latitudes. Sigue leyendo

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Un triste aniversario


… lo recordamos hoy, porque como todos saben en
estos días se cumple un triste aniversario: veinte años, 
veinte años ya del trágico día en que Manuel Darío…
comenzó a cantar en público.
Inicio del segmento “Manuel Darío” (Canciones descartables), Les Luthiers

 

Buenas noches, bienvenidos al programa 357 de Polémica en la Tribuna.
El de hoy es un programa especial, aprovechamos el parate del fútbol para celebrar el quinto aniversario del día que Waldemar Ayala sufrió su vigésima tercera y última expulsión. Y sin duda que quienes más lo celebraron en aquellos días fueron los rivales del “Carnicero de Asunción”, como era recordado el duro central paraguayo. Para este programa tuvimos que cambiar la dinámica usual, y la tribuna, en lugar de estar como siempre repleta de hinchas que quieren discutir de cualquier cosa con tal de salir en televisión un rato, cedimos los tablones a todas las víctimas de Ayala. Lamentablemente el estudio no es tan grande y algunos damnificados tuvieron que quedar afuera. Sigue leyendo

Sombras nada más


La cara hundida entre las manos arrastraba la mirada por el suelo áspero de la plaza, sentado en el banco dejaba descansar los codos sobre las rodillas. Sus inmóviles ojos se activaron de repente. Una sombra espesa se detuvo frente a él, la sensación que le generó le hizo recordar cuando miraba el precipicio desde el borde de un camino serrano. Rara vez una sombra es presagio de una segunda oportunidad, pero esta era de colores. Estaba cargada de personalidad y el muchacho sin darse cuenta en qué momento se había parado, comenzaba a perseguirla. Sigue leyendo

Libre


El hombre corría y sentía la brisa sobre la cara, ya podía ver rendijas de libertad, sonreía sin darse cuenta. Primero tuvo que dejar su cama sin ser percibido. Lo hizo de forma sigilosa, se arrastró hacia el borde y se dejó caer hacia el suelo. Avanzó cuerpo a tierra hasta la puerta donde, precavidamente, había dejado un papel en el pestillo para que no se trabara. Tiró y se abrió. La puerta chirrió suavemente, aunque para él fue un sonido estruendoso, contuvo la respiración y trató de percibir si alguien había escuchado aquel ruido. Después de unos segundos se tranquilizó y siguió moviéndose como un gusano. Una vez afuera del primer escollo, se puso de pie y atravesó un pasillo en penumbras, pero lo conocía de memoria después de tantos años de transitarlo, así que no le significó ninguna dificultad. Sus pasos hacían un eco profundo que le ponía la piel de gallina, aunque sospechaba que solo lo escuchaba él. Sigue leyendo

La espera


La mujer esperaba sentada en una silla, el respaldo contra una de las paredes de la cocina, al lado de una mesa cuadrada para dos personas. Se cebaba los mates directamente de la pava, la yerba ya estaba un poco lavada, demasiado usada estamos, pensó. El mate es algo que usan los argentinos para unirse, para compartir, había leído alguna vez, recordaba esa lectura pero no cuándo había sido la última vez que había compartido un mate con alguien. La luz cálida de la lámpara resaltaba las manchas de humedad del techo, hacía rato que había dejado de escuchar al locutor de la radio. Estaba en esa posición hacía casi una hora, desde que había empezado a esperar, pero podría decirse que estaba hacía años allí, todo era parte de la misma rutina, la silla, los mates, la radio, la humedad, la frustración, el miedo, incluso la espera. Sigue leyendo

Cambios de épocas


Hace un par de siglos los reyes jugaban al ajedrez humano, invitaban a sultanes o reyes de otras tierras, ellos mismos eran los estrategas que ordenaban a jinetes moverse por el tablero arriba de caballos, hacían adelantar torres de combate empujadas por varios hombres y empujaban en afiladas diagonales a sus alfiles. Cuando los juegos eran más bélicos, los más valientes de los reyes se ponían a la cabeza de su tropa y avanzaban por tierra o mar hacia la batalla para aumentar sus territorios o defender los límites de su geografía.
Como el ajedrez es un juego intelectual y ya no tenemos muchos reyes ni presidentes ni sultanes intelectuales, el tablero monocromático ha quedado archivado en los placares de niños y nuestros líderes prefieren jugar al Risk humano, en el que sentados en una cómoda y segura oficina ordenan a un general que desde un cómodo y seguro cuartel envíe una tropa para que dispare un puñado de misiles desde un portaaviones. Una vez cumplida la misión, el mismo líder, desde la misma oficina, autoriza a las empresas amigas a pasar a recolectar lo botines de guerra por el nuevo país conquistado.

 

Publicado originalmente en: escribeconnosotros.wordpress.com

María de los vientos


Maria de los vientos

Caminamos con nuestras mochilas los cuarenta y cinco minutos que separaban la iglesia de Copacabana con la zona agrícola donde vivía María. El paisaje cada vez se hacía más rural y el aire más liviano. Cambiamos vendedores de tours por ovejas,  cerdos e historias de perros salvajes.

La casa de María lucía abandonada y no era solo una imagen. Acababa de mudarse al hogar de una campesina, que le prestaba el lugar a cambio de que lo pusiera en orden después de estar deshabitado por cinco años. María abrió una puerta de madera hinchada que comenzaba a podrirse, señaló y sonriendo nos avisó:

— Esa es su habitación, van a tener que arreglarla. Yo los ayudo a limpiar. Sigue leyendo

La Independencia


 

La independencia definitiva de los padres se vive cuando uno siente que es autosuficiente económicamente. Por ejemplo, cuando podés gastar todo lo que querés en alcohol sin pensar que tus padres te retarían por malgastarlo de esa forma, porque ya es tu plata y no te pueden decir nada. Seguís siendo un irresponsable, pero sos autosuficiente.

 

Antes que esa independencia, hay otras. Por ejemplo, la segunda independencia llega cuando te vas de la casa de tus padres. Para los que somos de ciudades chicas este hecho llega en la mayoría de los casos cuando nos vamos a estudiar a otro lado. Sigue leyendo

Un viejo


De repente somos un viejo. Con sus ojos miramos unas manos arrugadas.

Vemos nuestras huellas, las huellas del tiempo, los surcos que la vida nos dejó. Contamos pecas y acariciamos cayos.

Vemos un par de zapatos gastados pero limpios. Levantamos la cabeza y allá vemos dos niños jugando en una calesita. Su madre los observa, cada tanto nos mira y nos sonríe.

Volvemos a observar la mano, detectamos el anillo, lo hacemos girar en el dedo y recordamos. Sabemos que a pesar de todo tuvimos una buena vida. Y sonreímos.

Breve eternidad


Le dijeron que del otro lado del bosque estaba el secreto de la eternidad. Ya tenía algunos elementos para alcanzar la felicidad, pero lo único que le importaba era la trascendencia.

Emprendió la travesía. En el espeso follaje cruzó monstruos dispuestos a devorárselo y hombres que se habían perdido buscando vivir por siempre.

Durante el camino se despojó de la dignidad, y los atisbos de cordura que le quedaban lo hicieron creer que había logrado convertirse en inmortal. La suya fue una eternidad que duró apenas días, hasta que la espesura se lo trago para siempre.