María de los vientos


Maria de los vientos

Caminamos con nuestras mochilas los cuarenta y cinco minutos que separaban la iglesia de Copacabana con la zona agrícola donde vivía María. El paisaje cada vez se hacía más rural y el aire más liviano. Cambiamos vendedores de tours por ovejas,  cerdos e historias de perros salvajes.

La casa de María lucía abandonada y no era solo una imagen. Acababa de mudarse al hogar de una campesina, que le prestaba el lugar a cambio de que lo pusiera en orden después de estar deshabitado por cinco años. María abrió una puerta de madera hinchada que comenzaba a podrirse, señaló y sonriendo nos avisó:

— Esa es su habitación, van a tener que arreglarla. Yo los ayudo a limpiar. Sigue leyendo

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La Independencia


 

La independencia definitiva de los padres se vive cuando uno siente que es autosuficiente económicamente. Por ejemplo, cuando podés gastar todo lo que querés en alcohol sin pensar que tus padres te retarían por malgastarlo de esa forma, porque ya es tu plata y no te pueden decir nada. Seguís siendo un irresponsable, pero sos autosuficiente.

 

Antes que esa independencia, hay otras. Por ejemplo, la segunda independencia llega cuando te vas de la casa de tus padres. Para los que somos de ciudades chicas este hecho llega en la mayoría de los casos cuando nos vamos a estudiar a otro lado. Sigue leyendo

Un viejo


De repente somos un viejo. Con sus ojos miramos unas manos arrugadas.

Vemos nuestras huellas, las huellas del tiempo, los surcos que la vida nos dejó. Contamos pecas y acariciamos cayos.

Vemos un par de zapatos gastados pero limpios. Levantamos la cabeza y allá vemos dos niños jugando en una calesita. Su madre los observa, cada tanto nos mira y nos sonríe.

Volvemos a observar la mano, detectamos el anillo, lo hacemos girar en el dedo y recordamos. Sabemos que a pesar de todo tuvimos una buena vida. Y sonreímos.

Breve eternidad


Le dijeron que del otro lado del bosque estaba el secreto de la eternidad. Ya tenía algunos elementos para alcanzar la felicidad, pero lo único que le importaba era la trascendencia.

Emprendió la travesía. En el espeso follaje cruzó monstruos dispuestos a devorárselo y hombres que se habían perdido buscando vivir por siempre.

Durante el camino se despojó de la dignidad, y los atisbos de cordura que le quedaban lo hicieron creer que había logrado convertirse en inmortal. La suya fue una eternidad que duró apenas días, hasta que la espesura se lo trago para siempre.

Apuesta perdida


A sus treinta años Ferrer trabajaba de cheff y en el ring tenía un récord de catorce ganadas y ocho perdidas. Y tuvo su gran oferta. Si perdía en el cuarto round, un gran apostador le daría diez mil dólares.

En la segunda vuelta tiró un cross liviano y lento para disimular su falta de interés en la victoria, pero su rival dio un paso al frente en lugar de retroceder y el impacto en la mandíbula fue fatal.

Recordó la amenaza que habían acompañado cuando aceptó la propuesta. Sin los dedos tampoco podría trabajar como cheff.

 

El arquero del 1-10


Cuando pensamos en el mundial de España 82, los argentinos recordamos que el país estaba viviendo la guerra de Las Malvinas y que el equipo decepcionó quedando eliminado más rápido que lo que cualquier especialista hubiera vaticinado para el último campeón, que llegaba reforzado con el mejor jugador del mundo.Guevara mora

Pero hubo otra selección que se cruzó en el destino de la Argentina y que también vivía una guerra, mucha más sangrienta y que también defraudó a sus hinchas. La guerra civil en El Salvador empezó en 1980, y venía cultivándose desde hacía muchos años de la mano de la guerra fría. En un país que tenía cuatro millones y medio de habitantes murieron en 12 años setenta y cinco mil personas. Miles de familias emigraron y otras tantas quedaron mutiladas para siempre. Sigue leyendo

Explicación del mundo de los años 2000, para un niño de los años 3000


No sé qué palabras y qué lenguajes conocerán en tus días, así que trataré de ser lo más claro y paciente posible para explicar todo. De todas formas, espero que tengan una biblioteca abundante. Espero que puedas entender nuestros días, para que comprendas cómo llegaron ustedes a vivir como están viviendo. Sigue leyendo

Anécdotas infantiles


Una caricia divina

Cuando uno es niño no se da cuenta que es malo. Incluso cuando nos acusan de serlo creemos que nos juzgan injustamente. Nos cuesta entender que no es gracioso romperle todos los lápices a un compañerito. Nos  parece raro que un adulto no se ría a carcajadas de un niño que se cayó porque le pusimos una zancadilla. Miramos sin culpa al nene que se refriega la rodilla lastimada y se palpa las manos raspadas riéndonos hasta que un adulto nos mira serio y nos da una lección a los gritos de que eso no se hace.

Recién cuando uno crece y ha entendido lo que es la rebeldía bien encaminada, y la puede separar de lo que es la estupidez adolescente, empieza a tener remordimientos. Hay cosas casi olvidadas y que van apareciendo en cierto momento de la vida sin que sepamos por qué, como cuando le pegábamos entre…

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El señor SPOK


Una caricia divina

El señor SPOK

Los comics y las películas yanquis nos mostraron superhéroes todopoderosos que nacían para vencer el mal del planeta y malos que generalmente quieren destruir la Tierra. Estos superhéroes suelen ser de países (o de planetas  en el caso del pelotudo de Superman) en donde está lleno de malos muy malos de puta y que quedan lejísimos.

Pero nosotros sabemos que la vida no es así. Generalmente el malo es un vecino que se pone a martillar un clavo un domingo a las 8 de la mañana o un taxista que te clava un billete de diez pesos falso en el vuelto, o una vieja que le pincha la pelota a los chicos del barrio.

Entonces, ya era hora que tuviéramos un nuevo superhéroes, una nueva generación de superhombres adaptados a esta realidad que vivimos y que sufrimos día a día, rodeados de tipos malvados y viejas desalmadas.

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Condenado por la rutina


Cada día me cuesta más encontrar sobre qué escribir, y eso se debe a que se cumplió la profecía del oráculo Hernán Jaeggi. La contaminación de la cotidianidad del licenciado en administración le ganó al impulso creativo y esporádico del escritor.

Cómo poder escribir un cuento decente, cuando día a día los hechos se repiten. Cómo tener una historia original, si solo veo hechos que se encadenan impulsados por huellas que avanzan más rápido que mi propia sombra. Sigue leyendo