El inventor

Estamateas de Tesalia, conocido como Estamateas “El Inventor”, fue un niño prodigio. Ese título no era fácil de alcanzar en su época, ya que con un promedio de vida de 38 años casi todos los que se destacan en alguna disciplina comenzaban a hacerlo a una edad muy temprana, entre los ocho y nueve años.

Pero Estamateas hizo su primer gran aporte a los once meses y desde entonces no pararía de destacarse como un importante inventor.  A esa corta edad descubrió que podía suplir a su madre con una vaca. Pero al ver que la vaca caminaba más rápido que sus cortas y tambaleantes piernitas le rebanó una ubre a la pobre rumiante. Al margen de que la bestia lo asustó con su estruendoso chillido al verse cercenada, el niño se desilusionó al ver que de esos dos centímetros de carne blanduzca no caía un manantial de leche como su imaginación infantil suponía.

Pero el niño no se resignó. Hizo una pequeña incisión en la punta de la ubre e introdujo el otro extremo dentro de la bota de cuero de chivo que usaba su padre para tomar vino. De esta forma comprobó que se facilitaba la salida del líquido. Aunque el sabor del vino le repugnó, se dio cuenta que era una buena forma de almacenar bebida para cuando su madre estuviera ocupada y no pudiera amamantarlo. Según los historiadores, esta sería la primera mamadera.

Estamateas de Tesalia acostumbró siempre a probar él mismo sus invenciones y descubrimientos. Para la mamadera fue él mismo quien obtuvo el líquido de los senos de su asombrada madre y lo introdujo en una nueva bota, introdujo la boquilla hecha con la ubre de la vaca y la inclinó dejando caer el líquido en su boca. Para dar como aprobado el invento, dio un sonoro Ahhh, se limpió el bigote de leche con la manga de su vestimenta y luego emitió un pequeño eructo.

Antes de mencionar otro de los descubrimientos de este gran hombre parece importante hablar de algunos personajes fundamentales en su vida y que ya he nombrado. Su madre fue Romilda La Casquivana o la Alegre de Ternópilas. Los distintos historiadores no han podido llegar a un consenso acerca de quién fue el verdadero padre. Algunos dicen que fue Plinio El Astuto de Éfeso, otros afirman que fue Arístides El Huidizo de Micenas y una tercera posición le atribuye la paternidad a Esquines El Negador de Lydia. Pero quien tomó la figura paterna para Estamateas fue Milcíades el Distraído o el Viajero de Delfos.

Dicen que al emprender un viaje de conocimiento, su padre le regaló su abrigo hecho con cuero de cabra. Estamateas se emocionó con ese gesto porque sabía que era un abrigo que su padre valoraba sentimentalmente y que lo había hecho el mismo. Había cortado el cuero, había hecho sus costuras y había puesto los colmillos de puma como botones.

Ese fue un invierno particularmente frío en toda Grecia, aunque Estamateas escuchaba a los viejos decir: en mi época hacia más frío. El inventor se alojaba en humildes moradas que encontraba cerca del camino, como pago daba algún invento propio como velas aromatizadas con rudamacho, pergaminos hechos con pergaminos reciclados en los que todavía se podían ver borrosas letras de las láminas usados para obtener el nuevo rollo, balones hechos con vejigas de gato para que los niños jugarán y otras chucherías.

En una de esas casas Estamateas pasó tanto frío que su instinto de supervivencia se puso en alerta y despertó de un gélido cachetazo a su ingenio. Salió de su habitación y vio a los corderos pastar plácidamente baja la helada nocturna que comenzaba a invadir el campo. Creyó ver en ese paisaje una respuesta para su frío. Se acercó a los dóciles animales acostumbrados al trato con humanos, los acarició y sintió su suave lana, recordó algunas historias que había escuchado y tuvo pensamiento extraños, los apartó violentamente de su cabeza y entendió cómo iba a palear el frío.

Los hombres sólo usaban el cuero de los animales, él iría más allá. Pidió a la dueña de casa su kit de costura y usando las técnicas que le había enseñado su padre, primero esquilo el cordero con una tijera y luego, paciente y prolijamente, cosió la lana al abrigo de su padre. Cuando terminó su trabajo le mostró a los dueños del humilde hogar su nuevo invento. Los campesinos se encantaron con la campera con corderito.

— Eso nos permitirá cosechar incluso en invierno sin morir de pulmonía como le pasó a la tía Eurípides.

— Sí, además es elegante. Seguramente se pondrá de moda muy pronto en todas las ferias de Micenas.

Estamateas sabía que si quería que sus inventos ayudarán a tener una mejor sociedad, no alcanzaba con crearlos si no que debía masificarlos y la gente debía entenderlos. Entonces enseño a los campesinos a esquilar la oveja y a coser con el punto bastilla.

Los agradecidos granjeros le dieron grandes cestas de frutas y Estamateas  siguió su camino buscando nuevos conocimientos y creando nuevos inventos.

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