Inteligencia Militar

El informe del espía Isidro MacCombo ya estaba sobre el escritorio presidencial. El comandante Bideta se alisó sus finos bigotes y se predispuso a leer el informe que le habían depositado en su escritorio.

Como cada una de las veces que recibía noticias de Isidro MacCombo, antes de empezar a leer el informe se sentía embargado por un sinfín de sentimientos encontrados, todos se encontraban cerca del desprecio y se chocaban con un poco de respeto.

Recordaba el comandante que hasta unos meses atrás el que se sentía embargado era Isidro MacCombo, que efectivamente había sufrido un embargo por falta de pago.  Eso coincidió con la decisión de profundizar la investigación para conocer la posibilidad de conseguir el apoyo norteamericano.

Isidro MacCombo, quien con su impecable puntualidad enviaba el reporte mensual, era un agente con poca experiencia pero con un presente muy prometedor. Justamente eso lo había impulsado a postularse para el puesto en el extranjero. Había hecho demasiadas promesas y debía irse urgente del país debido a la imposibilidad de cumplirlas.

El comandante lamentaba que la lucidez del espía no acompañara su puntualidad, aunque no podía negar que fuera un espía efectivo, que conseguía lo que se necesitaba.

En el sobre falso, de papel madera, figuraba la dirección de un departamento utilizado por los servicios de inteligencia. En el sobre interior,  se leía: “Top secret. Reservado solo para los bellos ojos del comandante Bideta”. El comandante, aludido, se ruborizó discretamente.

 

El comandante tomó su abre cartas de plata con sus iniciales gravadas y abrió el sobre y extrajo las 3 hojas que este guardaba, primero observó la irregular letra de Isidro MacCombo y sintió un profundo rechazo. Le costó entender por qué no podía respetar los renglones imaginarios de la hoja blanca. Recordó la selección y entrenamiento de MacCombo para convertirlo en el principal espía nacional. No había sido elegido por ser una mente brillante, si no por tener un gran inglés, aprendido en su casa, gracias a su padre escocés. Hablando de escocés, pensó el comandante Bideta, es un buen momento para desayunar. Tomó una medida sin hielo y volvió a retomar el hilo de pensamiento sobre la selección de MacCombo. Además de su inglés, tenía ciertas facciones y una sonrisa que lo hacían muy atractivo, lo que seguramente influyó en las psicólogas del ejército que debían recomendar a los dos finalistas. En ellas seguramente también influyó la fuerte predisposición al sacrificio físico que tenía MacCombo. El otro candidato que llegó hasta las últimas instancias, era un espía experto, pero había estado infiltrado por dos años en un grupo subversivo de baja clase y sus modismos y tonos de hablar habían afectado seriamente el acento de su inglés y tampoco fueron bien vistos sus tatuajes hechos con tinta china.

El comandante, como tantas otras veces, se lamentó por el mal nivel del espionaje nacional, sabía que si tuviera más espías dotados de inteligencia, no debería tener tantos escuadrones que actuaran de modo tan bestial. La eterna lucha entre la barbarie y la civilización. Por ahora, en sus tropas la barbarie era lo que más resultados daba. Además, pensaba el comandante Bideta, a veces a la barbarie solo se la puede combatir con barbarie.

 

En un primer vistazo vio varios errores de ortografía y sintió un ligero dolor de cabeza, solo una puntada en las sienes. Para relajarse echó agua caliente en su taza de porcelana y bebió con pequeños sorbos el té de jazmín y canela. Luego sí se predispuso a comenzar a leer el informe de Isidro MacCombo, que a pesar de todo siempre le daba información valiosa y que le había permitido al país mantenerse fuerte.

 

Washinton, 05  de diciembre de 1981

Mí estimado comandante:

Disculpe que mi informe esté escrito de puño y letra y no mecanografiado como se conbino. Sé que mi letra nunca fue de las mejores de la clase y además estoy escribiendo en el mismo momento que estoy consiguiendo nueva información de parte una de mis informantes, lo que hace que la letra sea bastante movida. Lo que sucede es que la Olivetti que utilizo desde el comienzo de mi estadía ya no funciona y no cuento con el dinero para pagar su arreglo.

Sin embargo, tengo buenas noticias. El negocio de autopartes despertó algunas sospechas de la policía local, por suerte el hallanamiento lo realizaron dos policías negros (aunque usted no lo pueda creer, aquí los negros pueden estar del lado de la ley, señor) y fue suficiente soborno con un par de autoestereos con casetera incluida. Es increíble cómo les gusta la música a estos negros, y también tengo que destacar el nivel de la corrupción policial que existe en este país. Definitivamente, ya estamos más cerca de parecernos a ellos. No tenemos nada que envidiarles. Por un tiempo podré seguir diciendo que me dedico a la importación y exportación de autopartes. Aunque esto ya no es tan rentable culpa de la entrada de los autos japoneses y la crisis de las automotrices yanquis, por eso mi señor, últimamente me a estado yendo bastante mal, y me a costado llegar a fin de mes, por lo que le ruego me envíe dinero. Por otra parte, mi señor, los escándalos de espionaje interno facilita el trabajo de los extranjeros. Incluso an aflojado la vigilancia sobre los rusos y e podido contactar a un ex KGB o tal vez sea actual KGB. Su nombre es Igor Strogonoff (como la salsa). Sospecho que es doble agente, así que me muevo con cuidado con él. Incluso puede que tenga contacto con los chilenos, lo que lo haría un triple agente. Se ve que ellos están muy mal económicamente, peor que nosotros le diría y se ve que con un solo trabajo no alcanza, menos si te pagan con tarjetas de raciones que solo se pueden usar en Moscú. O tal vez si alcance con eso si vivís en Moscú acá en Washinton no tienen mucha aceptación y dan a sospechar que uno es un espía de la KGB, según me contaron. Trataré de sacarle más información e intento moverme con cuidado cuando bebemos con sus camaradas. Me alegra poder contarle que e podido fotografiar a algunos. Con el próximo informe le envío las fotos, todavía no pude rebelar el rollo de mi zapato-cámara, pasa que el rollo es de 36 y voy por las 21. Ha hablando de eso no me va a creer, pero dicen que para el 90 van a existir cámaras sin rollos que se van a conectar a computadoras. En la Argentina vamos a tener que adaptarlas a las máquinas de escribir. No sé si Entel se va a encargar de esto o a quien le podemos vender este negocio, no me deje afuera comandante.”

 

El comandante Bideta dejó el informe sobre el escritorio y dejó caer una lágrima. Ahora la jaqueca parecía hacer tanta presión que amenazaba con hacerle reventar su cabeza. Debía sentir un poco de cultura de inmediato. Se paró y puso en funcionamiento el toca discos. Sonaba la voz pegadiza de su amigo Ramón “Ramita” Gómez. Escuchó un par de temas mientras miraba la plaza desde el balcón. Siempre que hacía esto se preguntaba que sentían los seres intrascendentes y pusilánimes que caminaban por allí sin poder decidir sobre su destino.

Luego, comenzó a lustrar su sable, que era algo que le daba una buena cuota de placer. Cuando ya estaba llegando al nivel de brillo que buscaba, lo sorprendió uno de sus asistentes, el edecán Gutiérrez, que se disculpó por la interrupción y le preguntó si quería más agua para el té. El comandante Bideta lo rechazó con un movimiento de la mano que tenía libre y se puso de pie. Envainó el sable, lo dejó sobre una repisa y caminó hasta el toca disco. Apagó el aparato, y con el silencio total de la oficina, se dispuso a empezar de nuevo aquella tortura que era el informe de Isidro MacCombo. Por las dudas, dejó preparado un pañuelo al lado del papel. Y por supuesto, una medida de whisky.  

 

“Ya que hablamos de autopartes, empezaré dándole información sobre el futuro de la automovilística del ejército norteamericano, es decir cuales van a ser los próximos autos que van a hacer para su ejército:

Car KMN: tiene 4 ruedas en cada eje (2 de cada lado), mide unos dos metros de alto, pero no es un camión. Por los planos que vi, es bastante cuadrado sería como una heladera acostada y tiene una gran fuerza. Tiene un sistema de alarma que le permite autodestruirse en cuanto un enemigo se sienta ante el volante. Detecta si uno es amigo o enemigo a través de un lector de caras y colores. Dicen que la primera víctima fue el sargento Wang, Kin. Quien era sargento del ejército norteamericano, hijo de inmigrantes y estaba a cargo del experimento de este vehículo. Desde ese momento, todos los soldados que tienen los ojos achinados tienen prohibido manejar estos vehículos, teniendo que bancarse el riesgo de ser explotado en cuanto toque el volante.

Scooter espía: Será manejada a control remoto y para disimular llevará como pasajero a un maniquí que saludará mecánicamente. Podrá usarse para espionaje o para llevar bombas hasta la puerta de una casa.

Cohetes intergalácticos: Están pensando en un sistema de vuelos espaciales mediante el cual desde una plataforma, que quizá se instale en Miami, esas naves van a salir de la atmósfera, se van a remontar a la estratósfera, y desde ahí elegirán el lugar donde quieran ir, de tal forma que en una hora y media podrán estar en Japón, Corea o en cualquier parte del mundo y por supuesto, más adelante en otro planeta si se detecta vida. Si esto se concreta, seguramente dominarán el mundo, mi comandante. Si lo pensamos bien, nosotros podríamos intentarlo con una base en Córdoba.

 

El comandante pensó que le whisky le había afectado su capacidad de interpretación o el espía estaba borracho cuando escribió esa estupidez tan poco creíble. Tomó lo que le quedaba de escocés en el vaso, se sirvió otra medida y continuó con la lectura.

 

Flotador: Es como una lancha pero tiene una plataforma de globos que le permiten arrastrarse por la arena además de andar por el agua. Está en etapa de revisión, ya que no es muy difícil ponerla fuera de circulación. Alcanza con un alfiler bien afilado. Intentaron mejorar su seguridad tapando los globos con una base tipo cortina de hierro, pero primero no les gustó el nombre y encima era tan pesada que hacía que la lancha se hundiera apenas tocaba agua y también se quedaba enpantanada en la arena.

Planeador power: Es un planeador pero con una gran innovación tiene un motor que le permite volar por sí solo.

Zepelin: Otra vez con la tecnología del globo. Es más que un globo, una piñata gigante, que puede llevar armas y personas. Dicen que también lo van a usar para hacer propaganda. No creo que funcione.

Bond´s car: es un auto de lujo diseñado para distraer a los hombres y conquistar a las mujeres. Primero conquista un par de mujeres, después genera la envidia entre las otras y una vez que sube a las conquistadas distrae a los hombres que lo ven pasar. Al final, también genera la envidia entre los hombres y no se sabe cómo, pero  el dueño termina ganando la guerra, siempre.”

 

El comandante pensó que si MacCombo no tuviera la credibilidad que tenía, eso parecería un disparate, nadie podía creer que alguien ganara una guerra por un auto ni que a alguien se le pudiera ocurrir crear un globo gigante. Sí le pareció interesante la idea de poner una plataforma en Córdoba para lanzar cohetes intergalácticos. Aunque al comienzo le pareció estúpido, creía que sería útil tener un sistema de transporte tan innovador. Es más, ya tenía en mente qué amigo podía encargarse de esto. Para celebrar tomó una medida de whisky y siguió leyendo.

 

“Esta información la obtuve de un senador que es parte del consejo de seguridad nacional. Por lo que es de confianza dicha información. Es muy curioso como conocí al senador.

En busca de contactos importantes estaba en un club nocturno siempre se encuentra políticos allí. Esto lo aprendí de nuestros próceres actuales. Nunca había estado en ese, y al entrar noté algo muy extraño, no había bailarinas, si no bailarines. Pensé que ya saldrían las chicas, pero luego noté que los hombres no estaban preocupados por la faltas de mujeres, de inmediato sentí una extraña sensación, que luego se confirmaría. Esa noche no iban a actuar mujeres. Lamenté mi mala suerte, pero me repuse de inmediato y empecé a investigar las caras de los clientes me llamó la atención que mucho de ellos estuvieran tomados de las manos. No le di mayor importancia, supuse que era una costumbre del lugar.

De pronto reconocí al senador Irwing. Estaba solo, acababa de despedir a uno de los bailarines que danzaba a su alrededor. Me acerqué con la excusa de que lo admiraba, él sonrió y me invitó a tomar algo con él. Aproveché que pagaría él los tragos, así que pedí algo fuerte. Creo que fue un error, ya que perdí algo de la información que me pudo haber dado esa noche, solo conservé la relacionada con los proyectos de automóviles, porque pude extraer los planos de su escritorios al día siguiente, ya que me desperté allí sin haber entendido como llegué. Tendré que buscar una excusa para volver a su hogar así devuelvo los papeles sin que sospeche. Creo que de todos modos voy a ser bien resibido en su hogar, ya que parece haber quedado contento con mi amistad. Es más, cuando me iba me regaló 200 dólares. Realmente me viene bien, los necesitaba.”

 

El comandante Bideta trató de pensar en otra cosa para no tener que vomitar el whisky, pero le era difícil, le costaba creer en la ingenuidad de un hombre con tanta calle como MacCombo. Paseó un rato por la oficina pateando sillas y gritando. Sintió que el ejército entero era humillado.

Su edecán ingresó en la oficina para ver si estaba todo bien, pero rápidamente salió cuando Bideta le arrojó un cubo de hielo que extrajo de su vaso de scotch.

MacCombo se salvaba de ser enviado al río, solo porque era efectivo. Nadie podía leer lo que estaba en aquel informe, o la virilidad de todo el cuerpo quedaría ofendida.

 

“Para reservar mis fuentes, por si esto es intercetado, no diré dónde obtuve la siguiente información.

Hay fuertes rumores de que la última reunión entre Ronald Reagan y Margaret Tatcher terminó de forma avrupta y repentina. Como en aquella reunión de nuestro General San Martín y Bolívar, nadie sabe de qué se converzó en el Salón Oval, pero la dama salió gritando: “Fuking seek bastad”, lo que en nuestro criollo se traduciría (y le pido disculpas mi comandante) como: “Enfermo hijo de puta”. Unos segundos después, el mister president salió al grito de: “Dear Margaret, wait. Dear Margaret wait a minute, I can explain it. It is not what it looks like”. Que sería: “Querida Margarita esperá. Querida Margarita esperá un cacho que yo te puedo explicar. No es lo que parece”. Dicen que gritaba esto mientras se acomodaba la camisa y se prendía el cinto. Por supuesto que en la Casa Blanca niegan que esa oficina pueda ser usada para acciones non santas, y menos si son extra gubernamentales. Solo algunos son un poco más audaces y dicen que es verdad, pero que fue una confusión y que él solo se estaba arreglando para salir más presentable en la foto que iba a sacar la prensa al final de la cumbre entre los dos mandatarios. Permítame, mi comandante, descreer de esta vil escusa.

Como reza el dicho, mi comandante: divide y reinarás. En este momento debemos estrechar nuestros lazos con los patriotas norteamericanos para poder dar el zarpazo con las operaciones previstas en el otro estremo del continente. Seguramente que Ronald debe sentir herido su orgullo de actor y querrá darle una lección a la que han comenzado a llamar como “La Dama de Hierro”, aparentemente él no es de madera y no se pudo resistir, pero volviendo a lo importante, la hora de avanzar sobre el enemigo se acerca, mi comandante.

Otra buena noticia es la guerra entre Irak e Irán, Estados Unidos afirma que los iraníes son un problema serio que hay que resolver urgente. Así que tiene puesta una gran atención allí por lo que no nos prestan atención. Sé que eso hiere nuestra afamada arrogancia y egocentrismo nacional, pero lo positivo es que esa falta de atención hacia la Argentina, sumado a mi repertorio de chistes sobre rusos,  me facilita el acceso a todas las reuniones sociales y diplomáticas. ¿Sabe el de  los tres que suspiran? Resulta que tres personas están sentadas en un banco en la Plaza Roja en Moscú. Después de un rato uno de ellos emite un suspiro apesadumbrado. Al poco rato, el segundo suspira igualmente apesadumbrado. El tercero rápidamente mira todo alrededor y con una cara de preocupación les susurra: “Silencio, no hablemos de política en público”.

¿Le gustó, mi comandante? Tengo otro: Un francés, un alemán y un ruso charlan sobre cual es para un hombre la parte más atractiva del cuerpo de una mujer.

-La cara, dice el francés, porque es de la cara de lo que uno puede enamorarse a primera vista.

-Un pecho abundante, argumenta el alemán, para mí, esa es la parte más excitante del cuerpo de una mujer.

-Lo más importante en la mujer, responde el ruso, son unas piernas largas. Para correr rápido a la tienda y llevarle el vodka al hombre.

Espero que los halla disfrutado. Este acceso a las reuniones diplomáticas me permitió acceder a una secretaria, es decir tener la información de parte de una secretaria de un ministro (prefiero no revelar el nombre).”

 

El comandante Bideta decidió descansar unos minutos. Sentía una picazón en toda la cabeza y urticaria en el cuerpo. Se sentía asqueado. ¿Cómo podía ser que un pueblo tan poderoso como el ruso tomara vodka en lugar de un fino scotch? ¿Y cómo podía ser que su mejor espía fuera tan imbécil? Sintió miedo por el futuro de su inteligencia militar. Fue hasta el mueble que cubría la pared lateral derecha de la oficina, abrió una de las puertas adornadas de un exquisito vitró y extrajo su mejor whisky, sirvió dos dedos, luego lo pensó mejor y sirvió tres más. Se lo tomó en dos tragos y recién entonces se sintió con el coraje suficiente para poder seguir leyendo el informe de Isidro MacCombo.

 

“La señorita me dio, entre otras cosas (no se si me entiende), información clasificada sobre la guerra Irán-Irak. Aunque ninguno de estos dos países atacará jamás el suelo argentino, creo que es información valiosa. En un próximo documento le enviaré información más detallada, pero lo más importante es que Estados Unidos considera peligroso a Irán y por eso están apoyando al bueno de Sadán Husein. Lo consideran un líder justo con su pueblo y a la vez dócil y amigable con el pueblo norteamericano, que no perdería la cabeza con el poder y que entregaría el petróleo en cuanto se lo pidan amablemente.

Otro informe secreto y revelador afirma que en cambio los iraníes son malos malos, y por eso nunca EEUU le vendería armas. Salvo que necesiten plata.

En un descuido de la susodicha pude extraer de un cajón de su mesita de luz algunos papeles que me dieron la información más importante. Seguramente se esté preguntando, mi comandante, dos cosas: cuál es la información y por qué tuve acceso a su mesa de luz. Quédece tranquilo que no contaré nada que hiera su sensivilidad ni el buen nombre de la patria.”

 

El comandante dudó si hacer un bollo el informe y arrojarlo a la basura y mandar a matar al espía Isidro MacCombo o si tomarse una pastilla para el dolor de cabeza, hacer ejercicios relajantes y seguir con el informe. Pero era un buen militar, por algo tenía el cargo que tenía y su deber era hacer lo mejor para el gobierno, y si podía para el país, por eso siguió adelante con la lectura, después de descansar quince minutos, mientras bebía otros cinco dedos de su bebida preferida.

 

“Empezaré contestando la segunda. Mi comandante, como alguna vez dijo alguien: éramos tan pobres…Como le comenté en un párrafo supra escrito, anduve corto de dinero y me vi obligado a realizar cosas de las que ni militar ni humanamente me siento orgulloso, pero todo fue por sobrevivir y por el cumplimiento de la misión, mi señor.

Con respecto a la información, fue realmente difícil traducirla, no porque fuera un inglés avanzado, si no porque me distraían poderosamente los ronquidos de mi acompañante. Lo importante es que tuve la posibilidad de ver las armas que están desarrollando los EEUU, lamentablemente estamos muy lejos de poder soñar con cosas que para ellos es casi una realidad. Una verdadera pena mi comandante, la suversión ya sería historia y la victoria sería mucho más fácil, aunque no dudo que estaremos en el poder por mil años, como soñó ese ídolo mutuo que compartimos.

 Sin duda que debemos aspirar a poder desarrollar este armamento con industria nacional y si para eso es necesario que se recorte el presupuesto en educación y nos endeudemos, hágalo mi señor. Solo así seremos una nación respetable.

Creen que podrán tener listas estas armas antes del año 2000. A continuación le describo las armas y sus principales características:

Avión KZA: Estará recubierto de un escudo que lo hará invicible para los ojos y los radares del enemigo. Capacidad: 25 cuerpos, 2 tripulantes y cuatro bombas. Viene con un lazo mágico de regalo y un maya súper ajustada.

Metralleta LZR: Tiene forma de control remoto y lanza un as de luz roja que parece un rayo láser, pero no es un control remoto. Puede destruir una pared y una familia sin hacer ruido.

Lector MMR: Se utilizará para leer la mente de los soldados enemigos a una distancia superior a los 2500Km. (con viento a favor llega a 2700KM.).

Barco V.V.U.V.A.: es como cualquier barco, pero va debajo del agua. Dicen que lo tiene hace mucho y lo llaman submarino. El más famoso es uno pintado de amarillo.

Cuchillo a control remoto (no hace falta explicación).

Trampa para soldados ACME: es un muñeco con forma femenina, cuando el soldado desesperado por la abstinencia de la guerra se acerca a tocarla, un tronco que cuelga de dos lianas lo golpea. Existen unas 1728 variantes sobre este tipo de trampas.

Puedo asumir que esto es solo una parte del arsenal que están preparando para el futuro. Disculpe, mi señor, que cite al enemigo pero sin dudas que el 2000 nos encontrará unidos a ellos o dominados por ellos. No podremos alcanzarlos en esa carrera armamentística, salvo que dejemos de lado el gasto inecesario en hospitales, pero creo que la hora de dar el golpe a llegado. Además que ahora no están tan amigos (por lo que pasó con Margarita), e escuchado en la última cena que los ingleses ya casi no se acuerdan de esas islas perdidas que están tan lejanas. Aunque el asistente del embajador inglés dijo esto en un estado total de ebriedad, puedo asegurar que es una persona digna de mi confianza. Debo reconocer que esa noche casi genera un escándalo diplomático cuando pendenciero le tocó el trasero a la joven amante del embajador francés (usted no escuchó esto de mí). Lo importante es que si sus palabras son ciertas (o sea las palabras de él, no las suyas de usted, mi comandante), es más que probable que ellos ni siquiera se gasten en hacer el viaje hasta nuestro sur y recuperemos nuestras islas sin siquiera pelear, mi comandante.

Aclaro que es digno de confianza por que en el pasado me a  revelado más de una verdad en ese mismo estado etílico.

Mi comandante, no tengo recursos monetarios para comprar voluntades, pero mi sacrificio por la causa es total. Mi conquista de la secretaria de otro ministro, vinculado con las relaciones extranjeras y las operaciones en Nicaragua, me permitió fotografiar con mi zapato-cámara algunos papeles que encontré en el ropero de la señorita. Pronto le mandaré las fotos de la señorita, y si puedo la de los papeles. En esos papeles se habla de la ayuda militar argentina en estas operaciones. Afirman que nuestra ayuda es invaluable, es decir que no vale nada. Sin embargo, están contentos y dice que este apoyo muestra nuestros altos valores morales. Al final, parece que si valemos algo, aunque sea moralmente. Ahora, yo pregunto, ¿eso es como un premio consuelo? Porque yo prefiero que me valoren y me den una buena guita a que digan que tenemos solo un valor moral, no sé qué opina usted, pero lo que usted diga lo tendré por cierto mi señor.

Mientras espero, que la señorita vuelva a la pieza termino esta misiva. Aprovecho para escribir derecho un par de renglones, mi señor, y quedo a la espera de nuevas órdenes, comentarios y de dinero. Si no tiene órdenes, mándeme comentarios y dinero y si no tiene ni comentarios ni órdenes, mande solo el dinero, por favor mi señor. Mientras tanto, seguiré buscando información. Mañana tengo una cita con una secretaria del departamento de defensa, a quien conocí en una suvasta a  beneficio de no sé que causa. Se suvastaban solteros, por suerte conseguí un buen precio.

Mi comandante, me despido y rezo porque en pocos meses podamos brindar con ese buen wisky importado que tanto le gusta a usted, sobre el bello y hostil suelo de nuestras islas.

Suyo por siempre.

Isidro MacCombo.

 

El comandante Bideta tomó un fibrón negro y tachó las partes que jamás debían ser leidas de aquel informe, luego lo guardó en la carpeta azul que contenía todos los informes secretos y finalmente guardó ésta en la caja fuerte en la que tenía otras dos carpetas y una botella de reserva.

Se volvió a sentar en el sillón presidencial y con la pluma escribió sobre su libreta:

  • Enviar  al agente MacCombo: un diccionario de castellano, un diccionario inglés-castellano y un libro de chistes nuevos.
  • Buscar una profesora de lengua castellana que tenga disponibilidad en coincidencia con el próximo viaje  de MacCombo.
  • Despedir al departamento de selección de agentes especiales.
  • Consultar con el ministro de economía si es posible enviar una partida dineraria al agente.

 

Luego llamó a su edecán y le pidió que le trajera un vaso de agua y otra pastilla para su dolor de cabeza. Despidió al edecán con una mano y luego se quedó masajeándose las sienes mientras pensaba en las importantes decisiones que tendría que tomar en los próximos meses. Sin dudas, Isidro MacCombo estaba en lo cierto, era el momento de tomar decisiones.

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