Un verdadero problema federal

Estimado director:

Le escribo esta carta para que usted la publique en su acreditado periódico porque necesito llamar a la reflexión a nuestros ciudadanos y a nuestras autoridades sobre un problema nacional que afecta a cada pueblo y a cada pequeña ciudad. Es un verdadero problema federal.

 

Cuantas veces escuchamos hablar a los periodistas deportivos en la televisión acerca del problema que enfrentan los clubes que deben vender a sus jóvenes promesas al exterior, no bien debutan en primera para poder subsistir económicamente. Todos sabemos cómo ha afectado esto la calidad y la belleza de nuestro fútbol nacional.

Pero del problema del que yo quiero hablar es de otro, que creo análogo al anterior. Nadie ha hablado del problema que afecta a los pueblos del interior, que igual que los clubes, pierden sus jóvenes más prometedoras a veces sin siquiera haber debutado. Aclaro que no me refiero a prometedoras por la cantidad de promesas de amor que han hecho, sino a aquellas que ya desde jovencitas todos sabíamos que iban a ser una belleza.

A modo de ejemplo le dejo un pequeño listado de algunas de las hermosas niñas que se nos han ido en los últimos cinco años: la Vale A., la Jesi S., la Beti G., la Yani P., la Joha J., la Mile D., la Madi C. y la Nancy B..

Podría hacer la lista de  los últimos diez años, pero nos extenderíamos demasiado con los nombres y no es mi propósito extenderme sin razón.

 

Reflexiono, y comparto con sus lectores, cuales son las causas de que estas muchachas se vayan tan jóvenes a probar suerte a las grandes ciudades, y las causas son variadas, pero todas se relacionan con nuestra escasez.

Escasez de facultad para instruirnos, escasez de cines y teatros para cultivarnos,  escasez  de  discotecas  y  bares  para  divertirnos[1],  escasez  de  pavimento  para circular y abundancia de tierra que hace que se enreden los largos cabellos de nuestras mujeres cuando nos azotan las tormentas de verano. Y relacionado con esto podemos hablar de la escasez de médicos y de insumos en nuestro hospital, lo que provocó el traslado de la Carolina esa vez que le cayó un granizo grande como un huevo en la cabeza y acá no la pudieron arreglar. Desde que la mandaron a la capital en la única ambulancia que teníamos no volvieron ni el coche ni ella, y así perdimos a otra de las pocas bellas representantes de nuestro querido pueblo.

 

En la whiskería que mencioné previamente, antes había mujeres que eran lindas  jóvenes.  Ahora  hay  dos  clases  de  jóvenes  bellas  en  ese  lugar.  Las  unas  no  son jovencitas, sino jovencitos y las otras no son bellas niñas, sino viejas achacosas. Todo esto ha disminuido el interés de nuestros jóvenes que cada vez se inician en las artes amatorias de más adultos; como mi sobrino, el Miguel que hace unos meses cuando cumplió veintiocho años no aguantó más y recurrió a este lugar como último recurso, desesperado por la falta de una compañera, debido a la escasez de este pueblo. Ahora también perdimos a mi sobrino, está allá en la capital, haciéndose el tratamiento para vencer la sífilis que lo atacó aquella trágica madrugada.

 

¿Y qué podemos decir de lo que pasó en el último baile anual en la cancha de básquet de la Asociación Española? Me acuerdo que mi padre me contaba que cuando él era joven y asistía a estos bailes había una soltera y una solterona por cada buen mozo disponible. En cambio en la última edición sólo había una cuarentena de cuarentonas y la misma cantidad de señoritas, que a rigor de la verdad, no son de las más agraciadas por la naturaleza, ni por nuestro Señor.  A pesar de su poca gracia, debieron soportar el acoso de los más de cuatrocientos mancebos repletos de testosterona por más de tres horas, hasta que estalló la gran batalla campal que puso fin a la fiesta. Culpa de esa funesta pelea, ahora debemos lamentar la pérdida del Sebastián Ferrara, que culpa de un cuchillazo mal dado ahora está purgando su condena en la cárcel de la capital.

 

También  debemos  admitir  que  hay  escasez  de  buenos  hombres  y  eso espanta a las que se creen mucho para alguno de los muchachos del pueblo. Sí señor director, hay que admitir que ya somos pocos los hombres bellos, educados, graciosos, viriles, inteligentes y modestos que quedamos en este hermoso poblado.

Claro  que  la  constante  inhalación  del  polvillo  que  producen  nuestras fábricas nos ha debilitado los pulmones y la caída de lluvia ácida que suele perjudicar nuestras magras cosechas ha deformado las caras de muchos de nuestros ejemplares más fuertes. Esto hace que llame a otra reflexión. En nuestro pueblo cada vez hay menos muchachas bellas y los hombres que se quedan son cada vez más parecidos a una bola de carne molida que tose continuamente,  deberíamos  empezar  a  preocuparnos  por  los  genes  de  nuestros  futuros infantes, ya que las próximas generaciones que nazcan en nuestro pobre y desabastecido nosocomio tendrán peores genes que las generaciones actuales, lo que ya es mucho decir.

 

Recuerdo que todas estas cuestiones analicé yo el día que decidí proponerle matrimonio a la Matilde, y aunque me cueste caro, acá puedo admitir que no es de lo mejorcito que decidió quedarse pero la torta es cada vez más chica y cada vez somos más los hambrientos que queremos agarrar una porción.

Espero haber despertado el interés de nuestros señores mandatarios para que piensen en todo esto y busquen una solución que haga que nuestras jóvenes promesas se mantengan entre nuestras calles. Y hago una moción urgente para que se mejore la calidad de las prestatarias de los servicios sociales del local ubicado en la entrada de la ciudad del que hablé previamente, y espero que quede claro que no lo hago con ningún interés personal sino pensando en nuestros jóvenes hombres y por el bienestar de nuestras futuras generaciones.

Desde ya muchas gracias por el espacio cedido para hacer llegar estas reflexiones a su estimado público.

 

Federico Cáceres

DNI:…

 

 


[1] Con excepción del bar que está a la entrada del pueblo y que tiene dudosa reputación, ya que sólo parece vender whisky, según anuncia su cartel luminoso y titilante

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